La computación “en nube” y el streaming han llegado para quedarse, y año tras año aumenta el consumo online de contenidos de video, audio e imágenes. Al mismo tiempo, las aplicaciones que pueden emplearse directamente en Internet también se incrementan, al igual que los servicios de discos virtuales de almacenamiento. ¿Es el fin del almacenamiento local?.
Según Sanjay Mehrotra, cofundador de la firma SanDisk en 1988, el almacenamiento en la “nube” y los formatos físicos (discos duros fijos y portátiles, tarjetas de memoria) convivirán sin problemas en los próximos años. Para Mehrotra no acabará el almacenamiento local porque aún las redes de banda ancha móvil y los sistemas de streaming poseen diferentes limitaciones.
¿Se termina la era del almacenamiento de contenidos en ordenadores y dispositivos?
De esta forma, la memoria flash también se impone como una alternativa. Es que las redes 3G aún presentan congestiones y los servicios de visionado online de videos o reproducción de música todavía obligan a soportar esperas e interrupciones. Ante esto, las estadísticas marcan que por ejemplo SanDisk vende 19 tarjetas por segundo.
Al mismo tiempo, las nuevas tecnologías y dispositivos móviles exigen más memoria. Esto es vital a la hora de escuchar música o ver videos y fotos, garantizando una buena experiencia de uso de los dispositivos. Además, los dispositivos móviles ya se han transformado en aparatos para crear y compartir contenidos, y no solamente para consumirlos.
Nuevas necesidades de almacenamiento
Todas estas características requieren una mayor capacidad de almacenamiento, llevando a que los dispositivos móviles como por ejemplo los teléfonos inteligentes deban estar equipados con una media de ocho gigabytes de memoria. En el caso de las tablets, el promedio se ubica entre los 16 y 32 gigabytes, aunque las cifras se incrementan periódicamente.
La irrupción en el mercado de este tipo de dispositivos es cada vez más potente. En 2010, por ejemplo, se vendieron 200 millones de smartphones en todo el mundo. Este año la cifra podría duplicarse, llegando a los 400 millones. Por otro lado, el lugar preponderante del video como contenido digital también impulsa la necesidad de incrementar el almacenamiento local.
Otro tanto sucede con las aplicaciones. La memoria flash es clave para un mejor funcionamiento de los dispositivos móviles, por ejemplo para el uso de mapas o redes sociales. En estos medios se comparten videos, imágenes y música, contenidos que requieren almacenamiento local considerando su peso. De esta forma, por lo menos hasta que el streaming o las redes de Internet móvil optimicen su funcionamiento, el almacenamiento local seguirá siendo una realidad.