La página web: la principal herramienta online para tu negocio

Si no estás en Internet, no existes. Esta frase tan escuchada desde hace más de una década está más que justificada. El nuevo consumidor del siglo XXI es tecnológico y utiliza a diario las ventajas que le ofrece el mundo online. A pesar de que las redes sociales como Facebook, Twitter o Pinterest parecen haber desbancando a las tradicionales páginas web, no es cierto. La repercusión e influencia de los sites de Internet superan a los social media.

Cualquier empresa, independientemente de si basa su negocio en la Red o no, debe tener una página web. Sólo de esta forma podrá captar clientes y dar a conocer su negocio. Pero ¿qué se debe tener en cuenta y qué no debe faltar en su diseño?

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Lo primero es encontrar un diseño adecuado, fácil e intuitivo, es decir, que permita la navegación sencilla y que todo esté estructurado de tal forma que el visitante pueda encontrar lo que desea rápidamente. Esto pasa porque los contenidos estén muy claros y por apartados bien sea por clasificación de productos o servicios. En este artículo, por ejemplo, se te dan algunas pistas muy interesantes.

Una web tiene que ser una herramienta que esté viva. De nada sirve tener una página estática que apenas se actualiza. Es importante que el visitante encuentre informaciones o productos nuevos cada vez que la visite. Una web estática da mala imagen y muy pocos acabarán confiando y realizando compras a través de ella. Por tanto, se recomienda incorporar siempre un apartado de noticias o un blog en el que se puedan ir generando contenidos referentes a la actividad que realiza la empresa. No sólo crearás un entorno dinámico sino que además te ayudará, poco a poco, a posicionarte en Google.

Es obvio que detrás de una página web hay alguien: un trabajador autónomo, una pequeña o mediana empresa o una entidad. Por tanto, es fundamental que se incluya un contacto. Aunque pueda sonar a evidente, todavía existen páginas anónimas o con unos datos de contacto mínimos que pueden generar desconfianza. No sólo se trata de poner un mail. El teléfono es importante y si hay una dirección física detrás, también.

Una vez elaborada, deberás promocionarla tanto online como offline. Ahora sí que puedes recurrir a las redes sociales para darla a conocer. Genera algún tipo de engagement e intenta que el asiduo de Facebook o Twitter haga un clic en un enlace que le lleve a la página web. Y a partir de ahora, incorpora la dirección en cualquier acción offline que realices (folleto, tarjetas de visita, cartelería, etc). Si quieres, puedes optar por un código QR.

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